Reflexiones en torno a la norma UNE 66181 de AENOR, para la calidad de la formación “virtual”
Publicado en WINRED.com por Domingo Pedraza del Duero
Interesantes reflexiones en torno a la UNE 66181 para la Calidad del a Formación Virtual no reglada que realizar D. Domingo Pedraza y comparto plenamente con él como buena conocedora de la norma al haber participado -en representación de la Universidad a Distancia de Madrid y el Centro de Estudios Financieros- en la Comision de Revisión de la misma.
Disponemos de una norma de AENOR para la calidad de la formación virtual, y habríamos de hacer de ella un instrumento valioso; habríamos de aplicarla debidamente tras un aprendizaje efectivo.
Aun sin perjuicio de que todo es perfectible y podemos ser más ambiciosos, el espíritu y la intención de la norma UNE 66181 resultan sin duda enriquecedores en el avance hacia la efectividad de la formación virtual; pero quizá lo abierto de algunas definiciones y recomendaciones podría desvirtuar su aplicación. Caben, desde luego, diferentes reflexiones tras la deseada satisfacción de clientes y usuarios en esta modalidad de formación.
Al preguntarse uno por el propósito de la norma UNE 66181, enseguida encuentra respuesta: “permitirá a los proveedores de formación virtual identificar la calidad de sus productos y servicios, y a los clientes, seleccionar aquella oferta que mejor se adapte a sus expectativas”. Hablamos —quizá es el espíritu general de toda la normativa, pero no lo perdamos de vista— de una calidad que sancionan los propios generadores de los productos/servicios, es decir, de un concepto diferente al de “satisfacción del cliente/usuario”.
Se habla, en efecto, de “formación virtual”, y se enfoca el sector correspondiente de actividad económica, el de los proveedores de cursos para e-learning. En general y dentro del sector, hablamos de formación on line, formación virtual, e-learning, teleformación, aprendizaje on line… La norma elige la expresión “formación virtual” y la define como formación basada en el uso de las TIC (“y que generalmente no es presencial”, se añade). Seguramente, el adjetivo elegido tiene su origen en la expresión “campus virtual”, pero no quedará duda de que la formación habría de ser, en todo caso, real, efectiva, de aplicación en el desempeño profesional; o sea, tan virtuosa como virtual. More »



